Tu dinero cambia de manos varias veces, y cada mano recorta.
Cuando cambias moneda para una operación con el exterior, tu dinero no viaja solo. Pasa por los bancos del camino (lo que el sistema llama banca corresponsal): unos reciben y reenvían, otros convierten, y varios se quedan con una parte. Tú no los elegiste, no los ves, y nadie te desglosa cuánto se llevó cada uno.
Esa cadena no es un accidente: así está armado el camino de siempre. La propia red mundial por la que los bancos se mandan los pagos entre países (Swift) reporta que 86 de cada 100 pagos viajan directo o con un banco intermediario en el medio, y el resto con cadenas todavía más largas. La mano intermedia viene de fábrica. La pregunta es cuántas tocaron tu cambio.
Nosotros lo resolvemos quitando la cadena, no negociándola. Tu dinero se cambia una sola vez.

