Cierras por un número, pero no sabes cuánto te queda hasta el final
Cerraste la venta o la compra por un monto. Hiciste tu cuenta con ese número en la cabeza: lo que ibas a recibir, o lo que ibas a pagar. Pero cuando el cambio del banco ya está hecho, el número que llega es otro, y nadie te lo dijo antes. Cambiaste a ciegas, y la diferencia la descubriste cuando ya no podías hacer nada.
Ni cuánto te van a cobrar de verdad, hasta después. Negocias con un número y operas con otro. El banco te da el resultado al final, no de antemano.
Hiciste tu margen con un monto, y el que entró es menor. Más sobre esto en cambio de moneda sin capas ocultas.
No es un detalle de tu operación: para las empresas, operar sin saber el número de antemano tiene un costo propio, el de la incertidumbre misma, y al exportador chico es al que más le pesa porque tiene menos colchón para absorberlo, como ha señalado la UNCTAD. Trilla lo resuelve de raíz: ves el número en firme antes de dar la orden, y ese número es el que se cumple.
