Tu comprador dice que ya pagó y tú no ves nada.
El dolor de cobrar afuera no siempre es el dinero. Muchas veces es la ceguera. Tu comprador te manda su confirmación, tú miras tu cuenta y no hay nada. Llamas al banco y nadie te dice en qué paso va tu cobro. Terminas escribiéndole a tu comprador para preguntarle si de verdad pagó, como si dudaras de él.
Esa zona ciega existe y se puede medir. Tu cobro puede estar "ya llegado" para los bancos y todavía invisible para ti: 9 de cada 10 pagos ya están en el banco de destino en menos de una hora, pero solo 43 de cada 100 se ven en la cuenta final en ese plazo, según los datos de la red mundial por la que los bancos se mandan los pagos entre países (Swift). En esa brecha tu dinero existe, pero tú no lo ves.
Y mientras no lo ves, no decides:
Si tu tema no es verlo sino cuánto tarda en llegar, eso vive en el cobro rápido de exportaciones. Aquí el problema es la ventana: poder mirar tu cobro mientras viaja, tarde lo que tarde tu corredor. Nosotros te damos esa ventana.
En esa brecha tu dinero existe, pero tú no lo ves. Esa es la zona que el visor te abre.


