El embarque ya es rutina. El cobro también puede serlo.
Movemos 500+ cobros de empresas de alimentos como la tuya. Llegamos a 30+ corredores, incluso a los que tu banco no cubre. Cada cobro queda atado a su embarque, y lo sigues en vivo hasta que entra a tu cuenta. Y en cada operación hay una persona que te acompaña, no un formulario.
Cada cobro nuevo entra por donde entró el anterior. Sin rearmar.
Sabes de qué envío es cada cobro, sin perseguir confirmaciones.
Sigues cada cobro desde la app hasta que entra a tu cuenta.
En cada operación hay alguien que te acompaña. No un formulario.
Cobrarle a tu comprador de siempre es una parte del proyecto.
Cobrarle a tu comprador de siempre es una parte de tu cobro internacional para exportadores, no un servicio suelto. Abres tu cuenta una vez, dejas la vía lista, y del segundo embarque en adelante cada cobro entra por el mismo camino directo.
Trabajamos desde 25,000 dólares por operación, sin tope hacia arriba. Te confirmamos el plazo de tu corredor antes de empezar. Y hablamos de cobrar embarques, no de suscripciones ni de cargos a una tarjeta. Si tu operación es menor a ese monto, o si buscas mandar una remesa personal, no somos la ruta, y te lo decimos de frente.
Cada cobro del mismo comprador empieza desde cero, y no debería.
Mandar el embarque ya es rutina con tu comprador: mismo puerto, mismo producto, misma fecha de corte. El cobro no. Cada giro te toca armarlo como si fuera el primero: volver a dar los datos, volver a llenar lo mismo, volver a esperar el trámite completo. Quieres cobrar a clientes extranjeros de forma recurrente, y el camino del dinero no se acuerda de ninguna de tus ventas.
Estos son los golpes que conoce el exportador que repite:
Y no es un caso raro: venderle al mismo destino año tras año es la forma normal de exportar alimentos. China creció como mercado de la región al 15% promedio anual durante veinte años, entre 2003 y 2023, según el IICA. El comprador que repite no es la excepción: es el negocio. Por eso dejamos la vía lista una vez.
de crecimiento
Venderle al mismo destino año tras año es la forma normal de exportar alimentos. El comprador que repite es el negocio.
una sola vía
Del segundo embarque en adelante, cada cobro corre por el camino ya abierto, sin rearmar el trámite.
Cómo se arman los cobros recurrentes de tu comprador de siempre.
Los cobros recurrentes de compradores funcionan así: la vía se deja lista una vez, y cada embarque cobra por ese mismo camino. Son cinco pasos:
Abres tu cuenta una sola vez y confirmamos los datos de tu empresa.
Registras a tu comprador una vez, con sus datos y su país.
Creas una orden de cobro por cada embarque que le vendes.
Tu comprador paga por la misma vía de siempre.
Cada cobro entra atado a su embarque, y lo sigues en vivo hasta tu cuenta.
Del segundo embarque en adelante ya no rearmas nada: cada cobro nuevo corre por donde corrió el anterior, dentro de tu cobro internacional para exportadores.
Varios cobros del mismo cliente, cada uno atado a su embarque.
El otro dolor de la repetición es la cuenta. Tres cobros del mismo cliente entrando en el mismo mes, y tú con la planilla abierta cuadrando cuál entró de cuál embarque, persiguiendo confirmaciones y casando fechas a mano.
Con la vía lista, esa cuenta viene hecha. Cada orden de cobro nace atada a su embarque: cuando el dinero entra, ya sabes de qué envío es y qué falta por entrar. Conciliar los cobros de tus embarques deja de ser un trabajo aparte: es la forma en que la vía está armada. Ves la lista de tu comprador, cobro por cobro, y sigues cada paso en vivo desde la app. Y tu dinero solo está de paso: entra para tu cobro y sale derecho hacia tu cuenta, vigilado hasta que llega.
El trámite se hace una vez, no en cada giro.
El camino del banco trata cada cobro como un extraño. No importa que sea el sexto giro del mismo comprador en el año: el trámite arranca entero otra vez. Y ese trámite pesa. Una sola operación de comercio carga en promedio hasta 36 documentos originales y 240 copias, según la OMC. Si le vendes seis veces al año a la misma empresa, ese papeleo lo repites seis veces.
Nosotros le damos la vuelta. Revisamos a las dos partes una vez, a tu comprador y a ti, y la vía queda lista: del segundo cobro en adelante no rearmas el trámite, y sabes con quién estás tratando del otro lado.
Esto es para el comprador conocido, el que repite. Si lo que frena tu cobro es otra cosa, que el banco vea difícil a quien te paga por su perfil o su plaza, eso se resuelve distinto: mira el cobro de compradores de alto riesgo. Aquí tu comprador es de confianza, y lo que sobra es el trámite repetido.
La campaña entera cobra por la vía ya abierta.
Hay productos donde la repetición tiene calendario. Cobrarle al mismo comprador cada embarque de la temporada significa un giro por semana, o por quincena, durante toda la campaña. Armar el mismo cobro veinte veces no es trabajo de exportador: es castigo.
Así se ve cuando la vía ya está abierta. Un exportador peruano de arándanos le vende a su comprador fijo en Reino Unido, campaña tras campaña. Con la vía lista, el lote de 93,400 dólares cobró por el camino ya abierto, con una comisión de 1.1% y los fondos disponibles en menos de 24 horas. El siguiente embarque de la campaña entra por el mismo camino, sin rearmar nada.
Operación real anonimizada · arándanos Perú → Reino Unido
Y las campañas no van a bajar: la región le vende al mundo cada vez más. El superávit agro de América Latina llegó a 217 mil millones de dólares en 2023, creciendo 9% por año desde inicios de los 2000, según el IICA. Más embarques, mismos compradores, más cobros que repetir.
Si tu tema no es repetir el cobro sino cuánto tarda uno en llegar, eso vive en el cobro rápido de exportaciones. Aquí lo que ganas es otra cosa: decir que sí a la siguiente campaña con la vía ya abierta, y que el cobro deje de ser el trámite de cada semana.

